Noviembre 14 de 2017

Las redes sociales llegaron para quedarse y el mundo corporativo no es ajeno a estas plataformas, que reúnen a millones de personas en el mundo. Facebook, por ejemplo, cuenta con cerca de 2.000 millones de usuarios, casi un tercio del total de la población mundial. Además, ha implementado redes sociales corporativas como Facebook at work, al igual que Google, que cuenta con G-Suite, y que se suman a otras como Yammer, Zyncro y Kudos, por nombrar las más conocidas.

Esta modalidad de interacción a nivel organizacional es la evolución del correo electrónico y del uso de la intranet, la cual fue un modelo exitoso en su momento pero, hoy en día suele ser un espacio virtual en donde el área de Gestión Humana y uno que otro colaborador publican actualizaciones muy espaciadamente.

Aunque todavía existen algunas compañías en las que la intranet todavía es un pilar fundamental de las comunicaciones internas, una red social corporativa resulta muy atractiva para los gerentes de RR.HH. que buscan fomentar una comunicación fluida al interior de la organización, con utilidades como las notificaciones y alertas, propias de las redes sociales.

La preocupación de que nadie participe

Todo cambio que se decida emprender al interior de una organización debe tener un proceso de planning, con miras a evitar que los colaboradores pierdan el entusiasmo inicial que conlleva el usar y conocer una herramienta. Carol Rozwell, analista e investigadora sobre el impacto de las redes sociales en las organizaciones de la consultora Gartner dice que “por lo general se hace mucho énfasis en el contenido y la tecnología, pero no hay tanto interés en el liderazgo y en las relaciones entre colaboradores”, aspectos importantes en las redes sociales corporativas.

De lo anterior, se deprenden una serie de problemas que deben tenerse en cuenta desde el principio de la implementación de una red social corporativa en su organización:

  • Los líderes de la organización no muestran mayor interés en estas redes, o bien porque las usan poco o no las usan en lo absoluto.
  • La compañía tiene una cultura organizacional cerrada.
  • Los colaboradores operan en un ambiente poco armonioso o basado en el temor.
  • La innovación y la creatividad no son experiencias compartidas y están reservadas para unas pocas personas.

Ante este panorama, Jane McConnell de la empresa NetStrategyJMC aseguró en una entrevista a Forbes que si un gerente quiere que sus redes corporativas tengan vida “es necesario que los líderes de la organización entiendan el valor del entorno de las redes sociales corporativas, participen y demuestren un compromiso a lo largo del tiempo”.

Por otra parte, en lo relacionado con la cultura organizacional, el Harvard Business Review (HBR) asegura que debe tenerse en cuenta que, compañías como los bancos u organizaciones relacionadas con el manejo de dinero suelen tener una cultura basada en conservar los datos lo más seguros posibles, por lo que en su núcleo los empleados están acostumbrados a no compartir más información de la necesaria.

Así, un cambio en la cultura puede permitir que en el workplace digital se compartan nuevas ideas y los procesos de cambio se puedan dar más rápido. Esto les permite además a los líderes conocer de primera mano qué problemas y necesidades tiene su organización. Por ejemplo, Red Robin (una cadena de restaurantes en EE.UU.), lanzó en el 2012 una nueva clase de hamburguesa llamada PigOut, con comentarios negativos sobre el producto y ventas muy bajas. Pero, gracias a un posteo activo de los empleados en la red social corporativa, los ejecutivos pudieron tomar correctivos en menos de cuatro semanas, en vez de tomarse de 12 a 18 meses.

Charlene Li, del best seller The Engaged Leader, dice que la colaboración en redes corporativas se basa en la confianza y en la capacidad de los líderes de comunicar el propósito de estas nuevas herramientas: “una visión, objetivos estratégicos y la pasión de los líderes pueden guiar a la organización para que estos cambios salgan adelante. Confiar en estas capacidades y saberlas llevar hacia el mundo digital hará que la colaboración (a través de redes sociales corporativas)  encuentren su lugar en la organización”.

Y es que los beneficios van más allá, ya que según un estudio de McKinsey Global Institute, la comunicación y la colaboración a través de herramientas sociales podrían incrementar de 20 a 25 por ciento la productividad de las personas que están acostumbradas a interactuar en sus labores con otros colaboradores. Lo anterior, gracias a una mayor velocidad de circulación de la información, facilidades para encontrar, compartir y buscar contenido e información; accesibilidad desde cualquier lugar y la eliminación de barreras físicas.

Tenga en cuenta que la mayoría de las personas laboralmente activas manejan al menos una red social. Por eso, puede ser una herramienta muy poderosa al interior de las organizaciones para acelerar procesos, crear sentido de pertenencia y convertirse en el lugar idóneo para la construcción de nuevas ideas. Lo invitamos compartir su experiencia con redes sociales de este tipo o expresar sus dudas sobre el tema en Facebook.

También le puede interesar