Mayo 17 de 2017

El mexicano Jesús Cochegrus, desarrollador de videojuegos como el famoso ‘Taco Master’ y conferencista de talla internacional, habló con capitalhumano.com.co acerca del rol que deben asumir los líderes de las empresas que desean motivar a sus equipos y sobre su más reciente visita a Bogotá para dictar la conferencia ‘La empresa como videojuego’.

Este evento es posible gracias a Colsubsidio, que lo trajo a Colombia como parte de sus actividades dirigidas a los gerentes de Recursos Humanos de sus empresas afiliadas y cumpliendo con el propósito de portales como Capital Humano, que transfieren y amplían conocimiento sobre estos temas.

La historia de cómo este ingeniero de sistemas computacionales empezó a abrirse un camino en el campo de  las charlas inspiracionales se remonta a Jalisco (México), donde está la  sede de Kaxan Media Group, empresa que desarrolla videojuegos y animaciones y que dirigió entre el 2010 y el 2012.

“A raíz de ‘Taco Master’ recibí una llamada de WOBI (World Business Ideas) para que platicáramos sobre este caso y cómo lo habíamos logrado. Como somos gente que viene del mundo de los videojuegos y del Storytelling, lo que hice fue plantear la charla a partir de esos ‘monstruos’ (haciendo alusión a aquellos enemigos comunes en los juegos de video) con los que uno se enfrenta para tener éxito”, le dijo a este portal el speaker.

A las pocas semanas volvió a recibir una llamada, esta vez de otra empresa, McCormick, que también quiso escuchar su historia. Y descubrió otra pasión: la de incentivar a las personas a ser mejores cada día.

Hasta la fecha, Cochegrus acumula más de 60 conferencias en torno a este tema y otros como ‘Tu marca, ¿marca?’ y ha demostrado que la creatividad es un componente esencial para la innovación de las compañías 

capitalhumano.com (CH): ¿Cómo se dieron esos momentos ‘Eureka’ al empezar a estructurar la conferencia ‘La empresa como videojuego?

Jesús Cochegrus (JC): Esos momentos me llegan sobre todo estando en la regadera, que es cuando se me vienen a la cabeza muchas ideas. En el gimnasio también, mientras veo videos y estoy en la caminadora o en la escaladora. El día a día está lleno de momentos Eureka

CH: Usted se dirige tanto a micro empresarios como a CEO de grandes empresas y también ha sido director de compañías, ¿Cómo ha sido su experiencia en ambos casos?

JC: ¡Es un compromiso hablarle a tanta gente! Cuando fui director de Kaxan éramos más de 120 personas, algo que hace que tengas mucha responsabilidad con ellas.

Mi punto de partida fue darle siempre mucho peso al lado humano. Como compañía se tienen métricas y objetivos que hay que cumplir, como vender y generar dinero, pero para mí una variable importante era saber cómo estaba la gente, cómo se siente una persona, cómo es su vida personal…

El éxito no lo puedes medir solamente en términos económicos, también se mide en qué tan realizado se siente alguien, en si disfruta lo que estás haciendo o en si llega con una sonrisa a casa al final del día. Esos parámetros eran importantes para mí y son parte de lo que me dedico a compartir. 

CH: ¿Con qué propósitos?

JC: Busco que los empresarios no solo fijen objetivos económicos y métricos (que son muy buenos), sino que también fijen objetivos de vida en su gente, que les compartan una visión, que se preocupen porque tengan una vida personal digna y una vida alegre. A veces se ve como algo ‘menor’ pero es muy importante. La ironía es que trae resultados económicos. Si la persona está contenta en la compañía, dará mejor servicio.

CH: ¿Cómo se podría estimular la creatividad al interior de una organización? 

JC: Estimular la creatividad es algo que se asocia con los artistas y con los que nos dedicamos a cuestiones que tienen que ver con las artes gráficas o con la música. Pero, la creatividad es simplemente ver un problema desde otro punto de vista. El ambiente es la base para fomentarla. Hay muchas estrategias, pero la base de todo es el ambiente, uno físico que detone lo mejor de uno, que sea agradable, lleno de color, con luz, etcétera. Eso lleva a los individuos a un estado mental para desarrollar nuevas ideas. 

Es la primera variable. La segunda es el ambiente espiritual. ¿Cómo se siente alguien en su lugar de trabajo? Pasamos 8, 10, 12 a veces más horas al día en el trabajo, así que este tiene que ser una extensión de tu persona. Un lugar donde se esté a gusto, en confianza.

CH: ¿Cuál sería un ejemplo de un ambiente de trabajo donde lo que usted acaba de mencionar no ocurra?

Cuando se arroja una idea en un ambiente de trabajo y en lo primero que se enfocan es en decir los 20 problemas que tiene esa idea en vez de ver porqué está tratando el problema desde otro punto de vista o qué puede aportar. 

Cuando alguien se siente en un ambiente hostil en donde las ideas son rechazadas pues no las volverá a dar. En cambio, si se siente en un ambiente de confianza, donde la gente construye sobre las ideas, da retroalimentación de una forma positiva y constructiva sobre estas, es cuando se generan los avances. 

CH: ¿En ‘La empresa como videojuego’ usted utiliza varias analogías, ¿podría contarnos cuál es la principal?

JC: En este caso yo aplico estrategias que usamos en videojuegos para que la gente se enganche al mundo corporativo. Por ejemplo, una de ellas y la más importante es o el punto de inicio es que en un videojuego tú eres el héroe, sabes que de ti depende que se salve el Universo; la relevancia que tienen tus acciones en ese este y que si tú no haces las cosas nadie más lo va a hacer.

Es importante que en una compañía quede claro que todos somos héroes y que no hay puesto menor. Todo el mundo debe entender la relevancia de su trabajo en el impacto de la vida del cliente o en la vida de otras personas.

CH: ¿Cómo lograr que los colaboradores se conviertan en esos héroes que usted menciona?

JC: Cuando eres líder en una organización debes permitirle a tu gente adueñarse de lo que está haciendo. Y no me refiero a no compartir sino a que digan “esto depende de mí y mi vida también es esto”. Si eso se fomenta las personas comienzan a tomar decisiones y a actuar.

Va a haber problemas, a veces las cosas saldrán bien y otras veces no. Empoderar a la gente también es tolerar que se van a equivocar  o que las cosas no van a salir bien. También es decirles “te equivocaste o algo salió mal, te toca resolverlo”.

Cuando las personas entran en ese ambiente de confianza empiezan a tener más criterio y pueden ser más hábiles y estar mucho más preparados para afrontar situaciones difíciles. Además, podrán generar nuevas estrategias, algo que genera compromiso y que la gente se enganche con lo que está haciendo.

Eso solo pasa si saben que son relevantes para la organización. Si solo se dedican a seguir instrucciones o a resolver cosas que alguien más les dice, no se va a generar esa conexión con lo que hacen.  

CH: ¿De qué otra forma se puede empoderar a un equipo de trabajo?

JC: Otra estrategia es el manejo de objetivos y desafíos que sean retadores y a la vez alcanzables. Cuando hacemos un videojuego, si en un principio le arrojo a la gente un desafío o un reto muy complejo lo único que voy a lograr es frustrarlas. Y si además les digo que no saben hacerlo, sencillamente no van a querer jugar mi videojuego y este va a ser un fracaso. 

Pero, si el videojuego es muy fácil se van a aburrir. Hay que arrojar desafíos acordes al nivel de su experiencia y su habilidad. Lo mismo pasa en las compañías. Los objetivos deben  plantearse de forma que se puedan concretar.

Si tienes un gran desafío u objetivo y ves que es complejo concretarlo hay que dividirlo. Si sigue siendo muy complejo hay que simplificarlo un poco más para que, con ciclos más pequeños la gente sienta satisfacción.

Hay muchas más estrategias, pero estas dos son básicas: dejar que los miembros de tu equipo sean los héroes; planteándoles objetivos que puedan alcanzar pero sin dejar de retarlos. 

Espere en capitalhumano.com la conferencia en video de Jesús Cochegrus: ‘La empresa como videojuego’.

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