Movilidad sostenible: tres lecciones de la cuarentena

Movilidad sostenible: tres lecciones de la cuarentena

  • 19 agosto 2020

    Solamente en Bogotá, la restricción en el tráfico vehicular, industrial y aéreo ha evitado que se emitan 12.000 toneladas diarias de dióxido de carbono. ¿Qué debemos aprender de la cuarentena en términos de movilidad sostenible?

    Las restricciones gubernamentales para detener el contagio de la COVID-19 han hecho que los ciudadanos cambien su manera de desplazarse. Esta consecuencia de la pandemia sirve como elemento para demostrar que los modelos de desarrollo actuales deben repensarse hacia uno sostenible.

    Uno de los beneficios más tangibles, en términos de bienestar, ha sido la mejora que ha presentado la calidad del aire durante el período de confinamiento.

    De acuerdo con las imágenes satelitales de Greenpeace Colombia, la presencia de dióxido de azufre y de dióxido de nitrógeno en Bogotá, Medellín y Cali ha bajado considerablemente en comparación al mismo período del 2019.

    Por su parte, los meteorólogos internacionales esperan que las emisiones de gases caigan más del 5% en 2020, la mayor reducción anual registrada, de acuerdo con la publicación Scientific American. 

    Aún así, esta cifra estaría por debajo del 7,6% que, según los científicos, se necesitaría cada año durante la próxima década para evitar que las temperaturas globales aumenten más de 1,5 grados Celsius.

    “La nueva normalidad debe considerar un cambio drástico y un potenciamiento de formas eficientes y sustentables de movilidad. Las ciudades, de la manera en la que han funcionado hasta ahora, no resisten más”, afirmó Tatiana Céspedes, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.

    Es así como los desafíos que presenta esta problemática a futuro son grandes; ya que, después de la cuarentena, las personas habrán cambiado sus hábitos en cuanto a su manera de trabajar y de estudiar sin tener que realizar desplazamientos, lo que impacta directamente los modelos actuales de movilidad.

    Le puede interesar: ¿Cuál es la clave para una gestión empresarial responsable durante el coronavirus?

    Según Manuel Riaño, consultor y profesor en políticas públicas, economía urbana y desarrollo económico local, estas son las tres lecciones en materia de movilidad sostenible que deja la cuarentena:

    Lección No. 1: Más y mejor espacio público

    “Al tener que estar en sus casas y no poder salir de su sector durante la cuarentena, las personas se han dado cuenta de que su espacio público cercano es mucho más valioso de lo que creían” afirma Riaño.

    Por esta razón, se hace evidente la necesidad de ampliar y rehabilitar estos lugares de las ciudades, a través de opciones como la peatonalización y el mejoramiento de la cicloinfraestructura, la iluminación y la señalización.

    Según Riaño, cuando una persona tiene la tranquilidad de poder salir a un espacio público seguro, iluminado y agradable, desiste de usar el automóvil privado para realizar sus micro recorridos, prefiriendo opciones de movilidad sostenible como caminar o andar en bicicleta.

    Además, así se incentivan acciones como ‘A cielo abierto’, una propuesta de la Alcaldía de Bogotá para reactivar la economía minimizando el riesgo de contagio. Con esta campaña, en la que se cerrarán cien calles de la ciudad, el automóvil privado sale de circulación para darle espacio al comercio y al entretenimiento.

    Lección No. 2: Cercanía de las actividades cotidianas

    A raíz de la cuarentena, las grandes urbes se dividen en microciudades, lugares donde una persona puede encontrar sus actividades cotidianas a no más de 20 minutos de distancia caminable.

    En Portland, Oregon, este modelo será una realidad en el 2030, cuando el 90% de sus habitantes caminen o utilicen la bicicleta para encontrar todo lo que necesitan a diario, sin necesidad de utilizar el automóvil.

    En este sentido, una acción de movilidad sostenible que ha logrado desincentivar el uso del transporte privado y masivo durante la cuarentena, han sido las ciclovías temporales. “Esta iniciativa ha beneficiado a la población en general de tal manera, que muchos alcaldes están evaluando la posibilidad de volverlas permanentes”, asegura Riaño.

    Asimismo, la estructura de microciudades aumenta la necesidad de profundizar en los planes de ordenamiento territoriales (POT); ya que se le debe dar un uso mixto al suelo para integrar los suficientes servicios y comercios que requiere una persona en su vida diaria y así, evitar largos desplazamientos.

    Lea también: Así es la estrategia de innovación y sostenibilidad de 3M

    Lección No. 3: Cambio en la vida laboral = cambio hacia una movilidad sostenible

    Con la cuarentena, las empresas se dieron cuenta de que, para seguir funcionando, no necesitan a sus colaboradores todos los días en las oficinas. Esta es otra consecuencia de la pandemia que ha impactado drásticamente la movilidad ciudadana.

    Esta nueva realidad ha hecho que, tanto empleadores como empleados, reflexionen sobre los largos tiempos de desplazamientos que realizaban y que, después de la cuarentena, muchas empresas decidan continuar con el teletrabajo, sustentando así una mejor calidad de vida y ayudando a reducir el uso de transportes contaminantes.
    Suscríbase aquí a las últimas novedades de Capital Humano

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *