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Espacios arquitectónicamente eficientes

  • ¿Puede una buena arquitectura aportar a un mejor desempeño laboral? La respuesta rotunda es sí. Oficinas frescas, salas colaborativas y lúdicas, así como espacios pensados tanto para la productividad como para la comodidad del trabajador, son la clave.

    Los tiempos actuales ya no permiten lugares de trabajo espaciosos y abundantes, debido a la sobrepoblación de las grandes ciudades y a los altos costos del metro cuadrado en las principales capitales del mundo. Más que buscar ampliar las oficinas, se ha hecho necesario encontrar la manera de optimizarlas y de aplicar sobre ellas diseños arquitectónicos que brinden comodidad.

    En palabras de Henry Santafé, gerente general de la firma Arquitectura Visual Ltda., “ha sido necesario transformar los puestos de trabajo en islas muy compactas. Aquellas áreas generosas que anteriormente se tenían, debemos unirlas para convertirlas en espacios colaborativos rodeados de mucho diseño, elementos de distensión y objetos lúdicos”. Estas son algunas de las características arquitectónicas que todo espacio de oficina contemporáneo debería considerar:

    Calidez y frescura al mismo tiempo: Una de las tendencias arquitectónicas que más se impone actualmente está marcada por el regreso de elementos eclécticos y bohemios combinados con otros más modernos, que buscan agregarle un ambiente hogareño a los espacios. Sin embargo, esta no debe pasar por encima de diseños visualmente frescos que le aporten comodidad y practicidad a quienes laboran en el lugar. Un ejemplo perfecto de este balance son las pequeñas cocinas que muchas empresas permiten en sus instalaciones, pues se convierten en lugares para preparar un café o calentar un sándwich rápidamente, aportan bienestar, y evitan que los colaboradores tengan que ausentarse para comer o tomarse un break.

    Espacios colaborativos para todos: Las salas comunes y multiusos se han convertido en elementos importantísimos para los empleados, y encierran en sí mismas un concepto muy diferente al de las salas de juntas. Las primeras son divertidas, acogedoras, versátiles y modificables, mientras las segundas son frías y rígidas. Como su nombre lo dice, deben ser espacios para la colaboración mutua, la dispersión, la socialización, la presentación de proyectos y también la productividad. Algunas, dependiendo del tipo de negocio, pue-den contar con objetos como futbolines o mesas de ping-pong para ser usados en los momentos oportunos.

    Equilibrio entre luz natural y luz artificial: Si bien es cierto que la luz del sol debe ser aprovechada al máximo, un buen diseño arquitectónico deberá considerar los ‘pro’ y los ‘contra’ de esta. En Bogotá, por ejemplo, los cambios climáticos de los últimos años han trascendido a problemas de temperatura en la mayoría de las edificaciones, pues las fachadas de vidrio o los grandes ventanales, sumados a malos sistemas de ventilación producen un calentamiento exagerado de los espacios. También, es necesario tener en cuenta detalles como el brillo de la luz sobre las pantallas de computador y las gamas de luz artificial correctas (fría, cálida o luz de trabajo).

    Normas ARL: Por más creatividad e innovación que quieran aplicar, las empresas deben someterse a las normas de las Administradoras de Riesgos Laborales, ya que estas tienen ciertas implicaciones sobre la arquitectura y el diseño de las oficinas.

    Por ejemplo, elementos lúdicos como un tobogán en reemplazo de las escaleras pueden representar riesgos y no están admitidos; las luces no deben ser muy cálidas o amarillas, y el número de baños por trabajador debe obedecer a una proporción razonable.

    La arquitectura, sabiamente utilizada, puede convertirse en una de las armas empresariales por excelencia para conseguir el mejoramiento de los ambientes laborales. “Todo lo que aporte armonía y equilibrio hará que las ocho horas diarias de trabajo sean más confortables y llevaderas. La oficina debe convertirse en un espacio en el que la persona quiera estar. Buscamos que las dimensiones sean las adecuadas, es decir, no irnos a lo mínimo para que la gente simplemente produzca, sino también pensar en su comodidad”, afirma Santafé.

    Proximity, un caso de éxito
    Las oficinas de la agencia de publicidad Proximity Colombia son un claro ejemplo de cómo la arquitectura puede, no solo embellecer espacios, sino también aportar bienestar y permitir la creatividad. El modelo de trabajo #TheValueWork, basado en premisas como ʻno tenemos egoʼ y ʻsomos profundamente colaborativosʼ, inspiraron la remodelación.

    “Cuando invitamos a Arquitectura Visual a intervenir nuestras oficinas, era vital conectar el diseño con el modelo de trabajo. Este es un negocio de ideas en el que la conversación debe fluir de manera natural y espontánea, por eso definimos que no debíamos tener muros y que las oficinas debían inspirar esa cultura colaborativa, manteniendo espacios abiertos”, afirma Hernán Peña, presidente de Proximity.

    Uno de los espacios más valiosos de la agencia es ‘el pasto’, un lugar al aire libre cubierto con grama sintética que ha servido como punto de encuentro para los trabajadores y los clientes. “Hoy es común ver en nuestra agencia reuniones internas de GSK, Nestlé o Claro, por citar algunos ejemplos, que nos piden que les reservemos estos espacios por considerarlos apropiados para sus ejercicios de innovación, creatividad o construcción colaborativa”, añade Peña, quien además asegura que la arquitectura, un elemento congruente con sus objetivos, ha sido una aliada indispensable en su posiciona-miento como la décima primera agencia digital más afectiva del mundo.

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