MOOC: educación a bajo costo

MOOC: educación a bajo costo

  • Los MOOC son herramientas digitales, disponibles para formar a los empleados sin invertir grandes cantidades de dinero.

    Los MOOC son herramientas digitales, disponibles para formar a los empleados sin invertir grandes cantidades de dinero.

    Con el avance de las prácticas digitales han surgido algunas tecnologías disruptivas que revolucionan los métodos de aprendizaje e interacción humana. Los Massive Online Open Courses (MOOC, por sus siglas en inglés) son un resultado de este desarrollo y se presentan como una oportunidad de educación de calidad al alcance de todos.

    Estos cursos masivos en línea aparecieron por primera vez en 2012 y su creación surgió a partir del interés de varios profesores quienes se preguntaron qué pasaría si los cursos que ellos dictaban en algunas de las mejores universidades como Stanford, el Instituto Tecnológico de Massachusetts y Harvard fuesen abiertos al público.

    Para sorpresa de ellos, fueron aproximadamente 180 mil personas las inscritas a los primeros cursos sobre inteligencia artificial y circuitos. La masiva respuesta de los participantes empezó a generar el cuestionamiento sobre la posibilidad de que los MOOC revolucionaran el modelo de negocio de la educación mundial y que pusieran en riesgo la existencia de las universidades.

    Sin embargo, frente al posible desplazamiento de las instituciones frente a esta nueva forma de educación, la
    directora del Centro de Innovación en Tecnología y Educación de la Universidad de Los Andes, Luz Adriana Osorio, manifiesta que “estos no deben compararse con la educación tradicional presencial, porque es completamente diferente la experiencia que una persona tiene en un aprendizaje cara a cara en un campus, con lo que se vive a través de estas ofertas de cursos abiertos en línea”.

    Además, con el paso del tiempo, se han desmitificado sus consecuencias y se ha entendido qué permite hacer un MOOC y qué no.

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    RESULTADOS

    Al ser tan masivos, estos permiten una gran cobertura y rompen con el espacio-tiempo educacional, dándoles a las personas la oportunidad de acceder a un curso en cualquier momento y en cualquier lugar, sin gastar grandes sumas de dinero.

    Además, la calidad de sus contenidos suele ser bastante alta, pues generalmente están respaldados por prestigiosas universidades. Las universidades que imparten estos cursos también se benefician pues les ayuda con el posicionamiento de marca, ya que les permite ampliar su cobertura y ser más visibles para un
    público potencial que esté interesado en acceder a la educación superior.

    En Colombia, las universidades de Los Andes, Javeriana, La Sabana y Nacional, entre otras, ofrecen más de 50 MOOC en diferentes plataformas abiertos para todo público.

    En el campo académico, se han obtenido grandes cantidades de datos sobre educación. Antes de su aparición
    era muy difícil recolectar la información que permitiera analizar los procesos de aprendizaje de tantas personas en diversos lugares; y ahora, a través de las mediciones, es posible conocer los comportamientos, preferencias y resultados de los estudiantes.

    Los datos obtenidos son cuantitativos y permiten conocer cuánto tiempo dura un estudiante en un contenido, cuáles temas son los más complejos de aprender o si las metodologías de evaluación son correctas. Así mismo, las universidades cuentan con estrategias que les permiten establecer un contacto directo con las personas que tomaron estos cursos y hacer una autoevaluación que mejore el desarrollo de los MOOC.

    Adicional a esto, se han empezado a realizar investigaciones de carácter cualitativo con el fin de mejorar la calidad de la educación.

    A pesar de sus múltiples beneficios, estas herramientas pueden presentar algunos limitantes: primero, una carencia de la interacción directa entre profesor y estudiante, que genera la falta de una guía personalizada en el proceso, y en segundo lugar puede que no se establezcan las estrategias  necesarias, desencadenando altos niveles de deserción y, finalmente, que las dudas no sean resueltas en su totalidad.

    Frente a las oportunidades de mejora que tienen estas herramientas, según Osorio, se deben realizar diseños que sean atractivos, interactivos y complementarios para promover la participación y contrarrestar sus deficiencias.

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    MOOC en las organizaciones

    En los seis años que los MOOC han estado disponibles al público, varias de las plataformas en las que se desarrollanhan innovado en la prestación de su servicio. Por ejemplo Coursera, una de las más utilizadas a nivel mundial, presentó un proyecto para empresas desde hace aproximadamente un año y medio.

    Se trata de Coursera Enterprise, una propuesta que capacita a empleados utilizando los cursos disponibles en la plataforma. El valor agregado de esta práctica es que los empleados de las organizaciones tienen la posibilidad de ingresar en un subgrupo, en el cual se les hace un seguimiento más cercano para que sigan una ruta de formación y sean monitoreados con mayor facilidad por los miembros de la organización.

    Durante el Coursera Partner Conference, que se desarrolló en la Universidad Estatal de Arizona, la directora de Desarrollo de las Naciones Unidas comentó que dentro de la organización definieron las capacidades blandas y duras de sus empleados, y luego buscaron dentro de la oferta de más de dos mil cursos cuáles podían servirles, y de esta manera pudieron evidenciar que había al menos uno para cada uno de sus funcionarios y ahora los capacitan a través de estos.

    Según Luz Adriana, para que las organizaciones puedan sacar mayor provecho de estas herramientas, “se debe diseñar internamente un plan de seguimiento con el fin de que los empleados sientan que hay alguien que está pendiente, que le importa que terminen los cursos, pero también que se pueden aplicar esos conocimientos en equipo, porque todos están siendo capacitados de la misma manera”.

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    La motivación es la clave

    Uno de los principales problemas que se evidencia en estas plataformas es su alto índice de deserción que, en algunos casos, alcanza hasta el 90 por ciento, siendo tan solo un pequeño grupo de los inscritos al curso quienes logran finalizarlo.

    Frente a este comportamiento, Osorio recomienda que las organizaciones promuevan algunas prácticas que complementen el estudio. Por ejemplo, una de las actividades extras que tiene mayor éxito es la evaluación entre pares, ya que esto vuelve más integral el aprendizaje y se establece una red de trabajo en equipo.

    Uno de los resultados más positivos que arroja esta práctica es que se logran afianzar en conjunto los conocimientos y se corrigen en grupo las deficiencias. Del mismo modo, las organizaciones deben analizar los temas de los cursos e identificar cuáles contenidos pueden ser aplicados dentro de su empresa, dependiendo el modelo de negocio.

    Así, los empleados ven que los conocimientos adquiridos complementan sus labores y mejoran su desempeño individual y en equipo. Esto puede aprovecharse a través de los programas especializados, los cuales son un conjunto de tres o cuatro MOOC que, al culminarlos, tienen un curso-proyecto en el que se debe llevar a la praxis todo lo aprendido.

    Luz Adriana, PhD en Sociedad de la Información y el Conocimiento, también considera que si las empresas establecen un mecanismo para que los empleados se capaciten dentro de su jornada laboral, “contribuirían a que los funcionarios sean más dedicados y tomen los cursos de manera más consciente y responsable, pues les generan un compromiso con la organización”.

    Una opción un poco más compleja sería la creación de un MOOC por parte de la misma organización.

    Los profesionales en áreas relacionadas con los negocios son las que más usan los cursos en temas sobre tecnología, Data Science y Big Data.

    Esta alternativa puede costar entre 10 mil y 50 mil dólares, pero permitiría que los contenidos tuvieran una relación directa al sector de la empresa y establecieran unos parámetros de evaluación prácticos que mejoren la realización de los procesos dentro de la misma. Además de capacitar a su personal, la organización también se podría beneficiar si presenta este proyecto como parte de su estrategia de responsabilidad social.

    Finalmente, una de las nuevas tendencias que se están aplicando para la utilización de estas herramientas son
    las microcredenciales: un tipo de especialización en trabajos muy puntuales que se aprenden en muy poco tiempo.

    Por ejemplo, una persona puede tener un pregrado en Administración de Empresas y complementar sus estudios con una microcredencial en programación en JAVA. Esto conlleva a un beneficio mutuo entre la organización y el empleado, porque la primera mejora el rendimiento de sus trabajadores, y el segundo fortalece sus capacidades laborales y se vuelve más competitivo.

    Herramientas digitales como los MOOC pueden contribuir a mejorar el desempeño laboral e incrementar la calidad de trabajo en equipo en una organización, sin embargo, el rol de las empresas y sus líderes está en diseñar las estrategias necesarias para motivar a sus empleados para que se capaciten a través de estos y se obtenga el mayor beneficio individual y organizacional.

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