3 métodos para convertirse en una empresa sostenible y contribuir a la sociedad

3 métodos para convertirse en una empresa sostenible y contribuir a la sociedad

  • Salarios justos, equidad de género y estrategias tributarias adecuadas son algunas de las iniciativas que puede adoptar una empresa para ser más sostenible, mejorar la sociedad e inspirar a otros sectores productivos.

    15 marzo 2020

    Salarios justos, equidad de género y estrategias tributarias adecuadas son algunas de las iniciativas que puede adoptar una empresa para ser más sostenible, mejorar la sociedad e inspirar a otros sectores productivos.

    Una ola de preocupación que comenzó a crecer en los años 90”, así define el informe The Sustainability Yearbook 2019, publicado por la compañía de inversión internacional RobecoSAM, la creciente conciencia de la dimensión social de la sostenibilidad.

    El interés público ha puesto en la mira asuntos que van más allá del cuidado medioambiental para frenar injusticias como la brecha salarial por género. “La sostenibilidad es más que cambio climático y protección de ecosistemas ambientales frágiles: también se trata de proteger el tejido que compone y sostiene la sociedad”, complementa.

    El camino por recorrer aún es largo: 42 % del empleo global total está representado por empleo vulnerable.

    Aproximadamente 1.400 millones de personas laboran con ingresos inadecuados, sin acuerdos formales, ni seguridad social. La cifra crecerá en una tasa de 11 millones por año, según el reporte global World Employment Social Outlook.

    ¿Cómo revertir este panorama y apostarle a la construcción de una sociedad más equitativa? ¿Cómo propender por la igualdad de oportunidades? Análisis en tres frentes.

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    1. Salarios justos

    La invitación es ir más allá del cumplimiento del mínimo legal en los pagos económicos a los colaboradores. Se propone cubrir los gastos reales de los empleados y respetar, simultáneamente, las posibilidades económicas de la compañía.

    Algunas maneras de lograrlo son alinear las remuneraciones con las habilidades y recompensar el buen desempeño con bonos.

    Al final, se crea un círculo virtuoso: a medida que las empresas abordan las prácticas salariales de manera sostenible, tienen más posibilidades de aumentar su rentabilidad, generando recursos económicos para nuevas mejoras de sueldos”, asegura Daniel Vaughan-Whitehead, fundador de Fair Wage Network.

    A través de la estrategia Salario justo vital —aplicada aproximadamente a 1,6 millones de colaboradores y proveedores en la cadena de suministro—, la compañía sueca H&M ha obtenido beneficios como caída en la tasa de rotación, menor ausentismo, mayor satisfacción de los empleados y disminución de la baja productividad.

    Lanzada en 2013, la iniciativa es la primera emprendida individualmente por una marca global. Consiste en pagar salarios que cubran las necesidades básicas de los empleados y sus familias y que les permitan ahorrar algún porcentaje.

    ¿Cómo definir ese monto? “Debe revisarse anualmente y negociarse con representantes de los trabajadores, quienes son elegidos democráticamente “, explicó la marca en su reporte de sostenibilidad de 2017.

    La negociación involucra a colaboradores internos, proveedores, fabricantes y sindicatos de varios países en los que la compañía opera.

    Además, se capacita a los colaboradores sobre cooperación en el lugar de trabajo, habilidades de negociación, diálogo colectivo y legislación laboral. Para finales de 2018, 336 fábricas hacían parte del programa; lo que representa poco más del 50% del volumen total de su producción ese año.

    2. Igualdad de género

    Más allá de contratar mujeres para aumentar la cuota femenina en el talento humano, el objetivo es lograr un liderazgo efectivo por parte de ellas.

    “Se puede lograr (…) abordando los estereotipos sociales y culturales que han limitado la habilidad de las mujeres para maximizar las oportunidades profesionales”, explica el reporte anual de RobecoSAM.

    Esto significa pagar el mismo salario por el mismo trabajo, propender porque la proporción de los géneros sea equitativa, generar igualdad en el acceso al mundo laboral y en el trato frente a las posibilidades de progreso dentro de la compañía.

    Fundamentos aplicables a toda la jerarquía de colaboradores —desde las juntas directivas hasta la base operativa— y a etapas de la vida laboral como selección de personal y oportunidades de ascenso.

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    El panorama es desafiante: la desigualdad de género, según el FMI, está vinculada a un crecimiento económico subóptimo, que genera disparidad en el acceso a ingresos, educación, salud y mercados financieros.

    De continuar con el avance actual, tomará 22 años eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres en puestos no gerenciales. Sin embargo, de acuerdo al Foro Económico Mundial, pasarán 217 años antes de poder erradicar totalmente estos efectos.

    “Las empresas que no corrijan esas brechas enfrentan un riesgo significativo desde el interior, debido al potencial perdido de empleadas poco apreciadas y subutilizadas”, asegura The Sustainability Yearbook 2019.

    A esto se suma la dificultad de atraer y reclutar talento femenino, la posibilidad de futuras represalias legales o financieras y el perjuicio de la reputación organizacional.

    Aunque lentamente, los primeros pasos se han dado: de 2016 a 2017, la proporción de empresas que incluyen políticas de género aumentó en 8 puntos porcentuales mientras que, de 2013 a 2017, la retención de talento femenino pasó de 58 % a 63 %.

    Las prácticas recomendadas, incluyen aquellas que facilitan el equilibrio en los roles maternales, si se tienen, y profesionales: cuidado infantil a hijos de empleados, permisos maternales y paternales remunerados, horarios flexibles y teletrabajo.

    Incluso la esfera pública puede sacar provecho de implementarlas: el PIB anual de Estados Unidos se aumentaría en 28 billones para 2025, por ejemplo.

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    3. Estrategias tributarias

    Pese a ser un aspecto menos conocido de la sostenibilidad, la responsabilidad tributaria de una compañía está ligada a la calidad de vida de las generaciones presentes y venideras.

    “Los impuestos son un nexo fundamental entre las empresas y las sociedades que las rodean, ya que estas se benefician de la infraestructura física, los sistemas educativos y los servicios públicos pagados tributariamente”, asegura Eleanor Willi, especialista en sostenibilidad, en The Sustainability Yearbook 2019.

    Ha existido, históricamente, la tendencia empresarial de minimizar las cargas fiscales para aumentar sus ganancias. De hecho, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y  Desarrollo estima que, cada año, los países en vía de desarrollo pierden cerca de 100 mil millones de dólares debido a la evasión de impuestos y la desviación de dinero a paraísos fiscales.

    Las políticas agresivas de optimización fiscal ponen en riesgo la reputación, regulación, transparencia y desempeño financiero de las compañías mientras que, simultáneamente, aumentan los niveles de desigualdad social.

    La transparencia es deseable, pero no basta: “Incluir una declaración general, en el reporte financiero, de que la compañía pretende cumplir con todas las leyes y regulaciones fiscales en los países donde opera no es suficiente como estrategia sostenible de impuestos”, explica Willi.

    Tras cinco años de estudios de caso, RobecoSAM propone que las empresas articulen al menos uno de los siguientes asuntos tributarios:

    • Cumplir las leyes impositivas en los países en los que opera la empresa.
    • No transferir valor generado a otras jurisdicciones con menores tasas tributarias.
    • No utilizar estructuras destinadas a prácticas de evasión fiscal.
    • Calcular el precio de transferencia utilizando el principio de plena competencia.
    • No recurrir a paraísos fiscales con el objetivo de evadir impuestos.

    De acuerdo con el índice de la organización, desde 2014 se ha quintuplicado la proporción de firmas con políticas fiscales aceptables y disponibles públicamente. Además, para 2018, casi la mitad de las empresas encuestadas contaba con leyes tributarias públicas y sostenibles según los enfoques anteriores.

    Esto se traduce en compañías mejor posicionadas para los cambios que vendrán a futuro en las políticas fiscales internacionales a mediano y largo plazo.

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