Redes sociales: ¿Aliadas de los líderes?

Redes sociales: ¿Aliadas de los líderes?

  • Tener comunicación asertiva, en la vida real y en el mundo virtual, es el reto de los líderes ante los riesgos que enfrentan como consecuencia de la distorsión en los mensajes, la desconfianza y las falsas informaciones.

    22 enero 2020

    En las redes sociales, tener comunicación asertiva es el reto de los líderes ante los riesgos que enfrentan como consecuencia de la distorsión en los mensajes, la desconfianza y las falsas informaciones.

    Posiciones a favor y en contra de las redes sociales se escuchan a la hora de analizar los riesgos que enfrentan los líderes cuando tienen un pie en el mundo digital y otro en el mundo real. ¿Qué es verdad y qué no cuando un líder se comunica? ¿Son aliadas de los líderes las redes sociales o son un arma de doble filo a la hora de ejercer el liderazgo en una compañía o en una comunidad?

    Para Ximena Sánchez Aquique, especialista en desarrollo organizacional, manejo de redes sociales corporativas, coach neurolingüístico, comunicadora social y empresaria, piensa que los problemas de las verdades, las falsedades, los influenciadores han existido siempre y la diferencia es que ahora son más visibles y están más expuestos por las redes sociales.

    Considera que cuesta mucho que las redes sociales digan mentiras y que estas se mantenga en el tiempo porque si alguien dice algo que no es verdad por este medio y otra persona sabe que es un engaño y lo desmiente directamente en esa red, públicamente se cae.

    Reconoce que con las redes sociales el ejercicio del liderazgo tiene el riesgo de ser tergiversado o cambiado porque estas se convirtieron en una especia de montaña rusa y aceleraron los procesos comunicativos en forma vertiginosa, lo que genera angustia en la sociedad y en los mismos líderes.

    “Salimos de un carro de cuatro velocidades, a montarnos de repente, en menos de 20 años, en un cohete para la luna, que arranca y no para, y que te tiene con la cabeza pegada del espaldar del asiento. No sabemos para donde voltear porque nos da miedo la velocidad con la que va”, es la sensación que describe sobre el mundo virtual.

    Agrega que las redes son un cohete sin parar y sin aparente freno. “El freno lo ponemos nosotros mismos porque el punto es que en este medio pasa lo mismo que ocurre en la realidad”, dice enfáticamente.

    Influencia positiva

    El punto, para la experta en desarrollo organizacional, es que el líder logre influenciar positivamente al grupo con o sin redes, pues los riesgos son los mismos. “Si eres un líder falso, lo serás en la realidad y en el mundo digital, comenta.

    El gran reto es determinar quién realmente es falso y quién no porque más temprano que tarde, en este medio se sabe más que en la vida real cuando salen a la luz rápidamente las mentiras y lo que no funciona.

    Es indudable entonces que las redes sociales son un nuevo medio de comunicación que genera una gran interactividad, a la que a veces la sociedad no estaba acostumbrada y a la que le temen quienes no son nativos digitales.

    Sin embargo, como ya están aquí, hay que comprenderlas bien, descubrir su potencial en favor de lograr liderazgos sanos frente a la proliferación de liderazgos malsanos existentes en todo el mundo. Esto significa que, ¿la era digital en sí misma no es una barrera para el liderazgo, sino que es ese liderazgo malsano al que la sociedad enfrenta?

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    La coach neurolingüística considera que “las redes sociales en sí mismas son una maravillosa oportunidad para ejercer el liderazgo a gran escala y para influenciar de forma positiva desde cada nicho y para interrelacionarnos con los seres humanos que están en otro lado del mundo de la forma más global posible”.

    Como toda actividad en la vida, reconoce que trae riesgos pero insiste en que el punto es lograr entender el equilibrio con el que se les debe trabajar porque hay que usarlas para que permitan establecer vínculos con quienes están muy lejos sin que implique desvincularse de las personas que se tienen cerca. Lo sano, entonces, es ir de lo virtual a lo real y el reto es muy positivo.

    Líder vs. influenciador

    Ante la presencia de las redes sociales en la vida laboral, profesional y personal, el psicólogo José Fernando Rivera, que trabaja con atletas de alto rendimiento, comenta que han encontrado efectos diferentes.

    En el exterior, dice, ellos son buenos influenciadores más que líderes, llegan a mucha gente y eso puede ser positivo; sin embargo, al interior hemos percibido que en las redes sociales las personas empiezan a ver qué están haciendo y puede afectar mucho.

    En el mundo laboral, unos a otros están pendientes de quién trabaja o se la pasa en Facebook o si están enviando mensajes y chistes todo el tiempo por Whatsapp.

    Por eso, recomienda que cuando un líder cree un grupo en una red social haga también un manual en donde se diga el objetivo específico de este para que se hable solo del asunto que compete pues la gente empieza a hacer comentarios personales, políticos y religiosos.

    Lo conveniente, por ejemplo en el caso de los deportistas, que aplica también a las organizaciones, es que en las redes se hable de su entrenamiento y lo que está pasando en su vida deportiva sin exponer la intimidad suya y la de su familia.

    Ahora bien, si quieren comunicar asuntos muy personales lo pueden hacer en grupos pequeños pero las redes públicas deben estar más orientadas al trabajo del deportista. En el caso de quienes son empleados, se recomienda no hacer comentarios sobre la compañía, la marca, los jefes o los proveedores. La empresa es el lugar donde se vive casi todo el tiempo y si se está o no de acuerdo con las políticas de la compañía es para otro espacio, pues lo clave es tener conciencia de lo que se publica en estos medios.

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    Otro de los aspectos que debe quedar en el ‘manual’ es un límite de tiempo, es decir, que se envíen mensajes entre las 6 de la mañana y máximo las 10 de la noche, según la labor que se desempeña.

    En las redes sociales públicas, deberá contener el manual, también es conveniente restringir los juiciosos personales, las desavenencias entre compañeros o con jefes porque suelen generar bandos y despertar solidaridades de un lado y otro. Así, un problema personal se vuelve grupal.

    Otro de los aspectos que se deben regular en las organizaciones es el relacionado con la proliferación de publicaciones en redes. Hay gente que todo lo contesta porque quiere que el jefe lo vea. Otros, en cambio, no participan y se ganan regaños por falta de ‘una actitud proactiva’.

    Con frecuencia ocurre también que un jefe pone un mensaje en Whatsapp y se levantan 50 emoticones para decir sí y haciendo comentarios. En esos casos conviene solicitar a los participantes que no emitan comentarios, juicios de valor ni respondan.

    Vea: Spencer Stuart: ¿Cuál es el límite entre lo laboral y lo personal en las redes sociales?

    ¿Cómo es realmente el equilibrio y cómo se debe manejar esa información desde el punto de vista de un líder, no del administrador de la herramienta ni de un influenciador?

    Para una persona que ejerce el liderazgo y se comporta como un verdadero líder, el equilibrio radica en preguntarse qué le interesa al jefe o a los subalternos, qué tipo de información se debe publicar: irrelevante o necesaria para la toma de decisiones y requerida por todo el grupo. “Comunicar no es el arte de transmitir mucha información, sino el de compartir lo que es relevante”, dice Rivera al aludir a las personas que pierden mucho tiempo en las redes y publican que están trabajando o que se levantan del puesto porque van al baño.

    “Hay que ser asertivos en la comunicación”, insiste el psicólogo para referirse tanto a la vida real como al mundo virtual en donde ya expertos advierten de la pérdida de confianza en la información que circula en las redes sociales.

    Las noticias falsas, la presencia de los influenciadores pagados por grandes marcas sin que el consumidor lo sepa, el uso de herramientas tecnológicas para modificar imágenes y videos, entre otras, están generando desconfianza en empresas públicas y privadas.

    Algunos expertos atribuyen al uso de las redes sociales la pérdida de productividad. Sin embargo, otros señalan que el problema no es la red misma, sino el uso que se le da y si facilita o no el trabajo colaborativo.

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    Esta desconfianza ya se ha empezado a reflejar en la caída del valor de las plataformas de redes sociales como Facebook y Twitter, entre otras, especialmente por la percepción entre los usuarios de que obtienen información personal que posteriormente comparten y comercializan con anunciantes y terceros.

    Otro de los hechos que han atentado contra la confianza de los usuarios de las redes y que demandan un uso más consciente y responsable de estas herramientas en las organizaciones, es la circulación y recirculación de noticias falsas.

    Algunos expertos del mercadeo en redes sociales proponen a las organizaciones excesivos controles pero a cambio, otros piden autorregulación y comunicación directa con la persona natural o jurídica para recuperar y mantener un clima de confianza con una comunicación y una interacción asertivas en el mundo real y virtual.

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