La transformación de las habilidades blandas

La transformación de las habilidades blandas

  • Escuchar a los empleados y adaptarse a los cambios son habilidades blancas que hoy son tan o más importantes que hablar cuatro idiomas y tener un doctorado.

    Escuchar a los empleados y adaptarse a los cambios son habilidades blandas que hoy son tan o más importantes que hablar cuatro idiomas y tener un doctorado.

    ¿Se ha preguntado por qué su jefe actual se comunica más con usted que el que tenía hace algunos años? O, al contrario, ¿por qué su jefe actual no ha entendido la importancia del trabajo en equipo y la motivación?

    Pues bien, con la llegada del siglo XXI arribó también una transición en el sector corporativo: el adiós al jefe dominante y la bienvenida al jefe comunicativo y orientado al servicio.

    Gustavo Yepes, director de Gestión y Responsabilidad Social de la Universidad Externado, le dijo a Capital Humano que las teorías de liderazgo tradicionales explicaban que el jefe debía tener cierta posición de autoridad, “luego el concepto evolucionó y estableció que el líder debía utilizar un estilo particular dependiendo de las características de sus seguidores”.

    Sin embargo, explicó que las teorías contemporáneas hablan del liderazgo transformacional: llegan las éticas dialógicas, en las que no solo tiene validez la palabra de una persona por su posición dominante, sino que existe un diálogo consistente con los diferentes grupos de interés.

    “Ello da una solución más acertada porque demuestra motivación y compromiso”, resaltó Yepes. Los ambientes de trabajo han cambiado y aunque el objetivo de las compañías continúa enfocado en la consecución de logros, el aumento de la productividad y la suma de ingresos, todos esos fines requieren de bases importantes: el trabajo en equipo, la comunicación, la gestión del tiempo y la motivación, todas ellas habilidades blandas, y definidas como habilidades sociales y habilidades de trabajo de una persona que hacen que pueda interactuar con la sociedad de forma efectiva.

    Vea la entrevista: La inteligencia artificial necesita el liderazgo humano: IBM

    Lo que evidencia que, en la actualidad, un jefe dominante no es positivo ni en el equipo ni en la organización. “El estilo de liderazgo dominante genera rotación de personal, clima organizacional negativo, modificación en la cultura organizacional (si esta ha sido considerada desde un liderazgo participativo, colaborativo), falta de reconocimiento social, disminución en la consecución de indicadores de rendimiento”, le dijo a esta revista Marcela Ortega Leal, máster en Recursos Humanos y Gestión del Conocimiento, coach ontológico y consultora en Qualitas T&T.

    La experta agregó que si las prácticas de liderazgo dominante son permanentes se puede generar acoso laboral y enfermedades producto del trabajo como depresión y alcoholismo. En el artículo Las pistas para reconocer el jefe ideal, el medio español Expansión plantea la importancia del contexto social: “Que su jefe sea millennial, baby boomer o pertenezca a la Generación X no es garantía de que sea un buen mando. Sin embargo, saber cómo es cada colectivo es el principio para reconocer qué le ayudará a ser más productivo y a crecer profesionalmente”.

    Por otro lado, señala la nota, tener memoria y ser capaz de resolver problemas son algunos de los atributos que dan pista de un buen jefe. “¿Quién no anhela a uno perfecto? De momento, la perfección no existe cuando se trata de personas de carne y hueso, dominadas en gran parte por sus emociones, un pequeño detalle que no entiende de métricas ni de algoritmos”.

    La experta explicó que los equipos de alto rendimiento generan mejores resultados cuando son partícipes en la toma de decisiones, esto aumenta el sentido de permanencia y el deseo de pertenencia. “Cada día las organizaciones buscan diversos elementos para retener el capital humano, el jefe que lidera con las personas, no a las personas, consigue un compromiso y unos resultados mayores, en menor tiempo”.

    Habilidades necesarias

    Con la ayuda de expertos, Capital Humano reunió habilidades que deben ser necesarias para cualquier jefe. Yolanda Peña, coach en liderazgo y gerente de YP Financial Team, manifestó que el éxito de las habilidades blandas depende de una buena interacción entre el jefe y el empleado, “una comunicación en ambas direcciones es determinante en la vida laboral, de ahí nace un buen trabajo en equipo. No es un asunto fácil de lograr, por eso hay que trabajarlo desde el interior”.

    A lo anterior se suma lo dicho por Ortega, quien afirma que el porqué de estas habilidades consiste en reconocer la realidad (el contexto social y empresarial, y las necesidades medioambientales, sociales y económicas), la exigencia (legal, normativa, económica, social, de stakeholders) y la rapidez en que se mueve el mundo empresarial; así como la necesidad de adaptarse y mantener la vigencia y la reputación, en un contexto de negocios.

    Habilidades éticas: definidas como cualidades para establecer criterios de conducta, evaluar los motivos, consecuencias en la toma de decisiones y los efectos con los grupos de interés.

    Comunicación: necesaria no solo para entablar conversaciones, sino para tener una respuesta positiva, haciendo posible que llegue de forma correcta la información emitida. Escucha activa y asertiva: la consultora de Qualitas T&T explicó que la primera obedece a la capacidad de interactuar con el interlocutor de manera responsable y permanente; y la segunda a la cualidad de transmitir y recibir los mensajes, mediante una comunicación segura y eficiente.

    Adaptabilidad a los cambios del entorno: es la habilidad para afrontar los cambios y las exigencias de manera flexible sin perder de vista los objetivos personales y empresariales.

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    Resolución de conflictos y reclamaciones: definida como la destreza para dar solución, mediar situaciones y ser propositivo en épocas difíciles.

    Creatividad: es la aptitud para ver la situación desde diferentes puntos de vista, aportando desde la innovación y la imaginación.

    Influenciador: la revista estadounidense Entrepeneur define esta habilidad para líderes optimistas y motivadores, que se conocen por ser buenos comunicadores y mantener excelentes relaciones con las demás, debido a que apoyan a su equipo. También, tienen la característica de persuadir con facilidad, por lo que se distinguen por ser habladores.

    Trabajo en equipo: es la condición fundamental para ser parte activa dentro de un equipo humano, aportando en la articulación de fortalezas y diferencias con miras a lograr objetivos planteados.

    Orientación a resultados: consiste en dirigir las propuestas, acciones y soluciones para conseguir resultados, reconociendo las necesidades del entorno.

    Recursos naturales: es una habilidad que tiene por objetivo considerar los efectos de las decisiones personales y empresariales en el medioambiente y la sostenibilidad ambiental.

    La importancia de los acuerdos

    La experta Peña explicó que en una buena relación entre jefe y empleado es indispensable encontrar aspectos comunes, que unan y no dividan, lo que “va a garantizar la cercanía con el personal y la creación de un vínculo basado en la confianza”.

    Y llega una palabra clave: acuerdos. Vivian Núñez, quien es parte del área de Recursos Humanos de la empresa Ufinet, señaló que los convenios son “el foco fundamental para un buen inicio de una relación laboral. Si se tiene claro desde el principio qué ofrece la compañía, qué desempeño se requiere, si existe motivación y, por supuesto, la pasión por la que se ejecuta el trabajo, serán más óptimos los resultados y no se tendrán tropiezos a causa de ello”.

    La consultora de Qualitas T&T concuerda con la afirmación anterior y añade: “Son muy importantes, y es indispensable que en estos procesos exista claridad para generar los resultados esperados entre los involucrados. Acordarse deriva del latín accordáre, raíz de la palabra corazón, por ello el acuerdo no se genera desde las razones, sino que acordar proviene de las voluntades”.

    ¿Qué es un acuerdo efectivo? Los que tienen personas involucradas, interesadas, definido un tiempo en que se realizarán, condiciones de satisfacción y necesidad por satisfacer.Estos acuerdos de voluntades, vale resaltar, son los que trascienden el contrato laboral y llegan al contrato psicológico.

    Cabe resaltar que las habilidades blandas no son sinónimo de jefes laxos. Estas características, indican los expertos, dan línea a un estilo de liderazgo que tiene en cuenta la capacidad de interrelacionar competencias sociales, de escucha, analíticas, críticas, éticas, de adaptación, con habilidades técnicas, teóricas y procedimentales que, puestas en contexto, favorecen los espacios personales, empresariales y sociales.

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