¿Por qué vale la pena invertir en equidad de género e inclusión?

¿Por qué vale la pena invertir en equidad de género e inclusión?

  • 11 agosto 2020

    No es un secreto. Las empresas que apuestan por la equidad de género y la inclusión son las más rentables e innovadoras. Aquí, las evidencias de estas prácticas que potencian el retorno sobre la inversión.

    Camino a la equidad

    Según el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), en su Global Gender Gap Report 2020, aún hay una brecha de género global promedio de 31,4 %, que se estima tomará 95 años en cerrarse. Este indicador tiene en cuenta el número de mujeres en posiciones de liderazgo —incluido el sector político—, salario en comparación al de hombres, acceso a educación de calidad, entre otros.

    En Colombia, por ejemplo, la presencia de mujeres en juntas directivas o en el puesto más alto de las organizaciones llega al 24,6% y 35,4%, respectivamente, según el Ranking PAR 2019, una herramienta gratuita diseñada por Aequales en el que las empresas completan voluntariamente un cuestionario para conocer su desempeño en equidad de género.

    El informe del ranking recoge información sobre otros estudios realizados en el país en el que el panorama es peor: 18 % de mujeres en juntas directivas y 7 % en cargos de presidencia.

    “La equidad de género no solo es una cuestión de justicia social y derechos humanos. Promover el cierre de brechas de género implica beneficios económicos, pues las empresas que tienen más mujeres en posiciones de liderazgo son más competitivas”, afirma Mia Perdomo, CEO de Aequales, en el informe.

    Los estudios citados así lo demuestran:

    • 21 % más de probabilidad de superar el desempeño financiero promedio de la industria nacional.
    • 36 % más de ingresos correspondientes a productos y servicios innovadores.
    • Mejores estándares ambientales, sociales y de gobierno.
    • Controles internos más sólidos, mejor entorno laboral, mejor reputación y menor riesgo de fraude.
    • Índices más altos de compromiso de los empleados, retención del talento y seguridad en operaciones.

    Para alcanzar estos logros, los estudios destacan que debe haber como mínimo una representación del 30% de mujeres en los puestos de liderazgo de cada empresa.

    Ahora bien, ¿cuáles son las prácticas —más allá de la intención— en las que se debe invertir para romper ese ‘techo de cristal’? El Ranking PAR enumera las siguientes:

    • Programas de mentoría para el desarrollo profesional de las mujeres.
    • Creación de un Comité de Equidad de Género al interior de las organizaciones.
    • Inclusión de políticas de equidad de género, como la flexibilidad de horarios.
    • Transformación del enfoque en la gestión del talento humano.
    • Cuotas y metas de género para cargos de dirección.

    La inversión en equidad de género no es la única práctica corroborada que potencia el retorno sobre la inversión. También está la capacitación laboral, la inversión en salud mental e investigación, la prevención del acoso, la inclusión de personas con alguna incapacidad, entre otras.

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    Inclusión, clave para la innovación

    De acuerdo con el WEF, la exclusión de personas con discapacidad le cuesta a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) —grupo del que hace parte Colombia desde de abril de 2020—, 7 % de su Producto Interno Bruto anualmente.

    Si se suma este monto por cada uno de los 37 países miembros, el resultado estaría cercano a 8 millones de millones de dólares ($8 trillion).

    “Las empresas están buscando impulsar la innovación y la productividad de manera sostenible. Sin embargo, muchos líderes empresariales pasan por alto una gran oportunidad: el potencial de mil millones de personas con algún tipo de discapacidad”, asegura Héctor Minto, evangelista de accesibilidad de Microsoft, en el blog de la empresa.

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    De hecho, este gigante de la tecnología determinó, a partir de un análisis, que contratar a personas con discapacidad puede incrementar los ingresos de una compañía hasta 28 %, como también aportar a la identificación de problemas y nuevas oportunidades de negocio, con base en las necesidades de sus propios empleados.

    Por otro lado, la Organización Internacional del Trabajo (ILO, por sus siglas en inglés) señala las ventajas de un lugar de trabajo incluyente:

    • Acceso al talento: si se centra la atención en las competencias, y no en los estereotipos, se accede a una reserva de talento sin aprovechar.
    • Mayor innovación: los empleados con experiencias diversas aplican enfoques diferentes para solucionar un problema.
    • Mayor sentido de pertenencia y mayor retención: los empleados que se sienten integrados son más leales y entusiastas.
    • Mejor imagen: los consumidores valoran a las empresas realmente comprometidas con la inclusión.

    Además, esta organización indica los caminos de inversión que una empresa debe tener en cuenta al iniciar su recorrido en inclusión: auditorías de accesibilidad de instalaciones y servicios, etapas de contratación incluyentes, talleres de sensibilización a la discapacidad, apertura de espacios para compartir experiencias con otras empresas, entre otros.

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